MITOS Y REALIDADES PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS SALUDABLES Y FUNCIONALES EN CHILE

Por Guillermo Rojas Fioratti, periodista, grojas@campoytecnologia.cl

Según el informe “Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional de América Latina 2016”, desarrollado por la Organización de la Naciones Unidades para la Alimentación y Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), un 63% de la población adulta en Chile tiene sobrepeso u obesidad, lo que obedecería principalmente a factores de sedentarismo y alimentación errónea, donde la escasa actividad deportiva y los excesos de grasa y azúcares son una constante.

El informe arrojó también como resultado que nuestro país es el segundo en la región que más alimentos ultraprocesados consume, con un promedio anual per cápita de 201,9 kilos, ubicándonos con ello en el séptimo lugar del ranking mundial.

Los datos no sorprendieron a nadie. Más aún cuando el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, había señalado casi un año antes que la obesidad en Chile no se detiene, proyectando de manera alarmante que en el corto plazo el 70% de los niños podría ser obeso.

Estas últimas cifras son alarmantes puesto que – a juicio de la OMS – la obesidad infantil es un factor predictivo importante de la obesidad en la edad adulta, y tiene consecuencias económicas y sanitarias tanto para la persona como para la sociedad en general, ya que las enfermedades crónicas asociadas a la malnutrición por exceso constituyen la principal causa de mortalidad y morbilidad a nivel mundial.

Consciente de esta problemática, el Ministerio de Salud de nuestro país, en conjunto con distintos organismos públicos y privados, ha venido desarrollando desde hace varios años una serie de acciones a fin de promover comportamientos más saludables entre la población.

Pero sin duda, una de las iniciativas más valoradas es la Ley de Alimentos. Según señala Carmen Castillo, Ministra de Salud, el nuevo marco legal “surge buscando proteger especialmente la salud de los niños de enfermedades asociadas a la mala alimentación, estableciendo el etiquetado de alimentos con sellos de advertencia “ALTO EN”, cuando las calorías, grasas saturadas, azúcares y sodio contenidos en los alimentos superan los límites establecidos por el Ministerio de Salud”.

A su vez, destaca que la disposición también mejoró el entorno escolar, asegurando la oferta de alimentos saludables y restringió la publicidad dirigida a menores de 14 años de alimentos “ALTOS EN”. Y, a su vez, ha traído cambios en la industria, que han reformulado la composición de ciertos productos para no tener el sello “ALTO EN” en la parte frontal de sus alimentos.

Potenciando una industria de ingredientes funcionales y aditivos especializados

Sabido es que el sector agrícola nacional enfrenta constantes y complejos escenarios por su natural dinamismo. El cambio climático y la pérdida de biodiversidad son algunos de ellos, pero también la necesidad de generar mayor innovación en los procesos productivos para dar respuesta a patrones de consumo cada vez más urbanos, funcionales y globalizados.

Para Julio Kalazich, director nacional del INIA, los programas de agricultura en Chile se alinean con la estrategia de avanzar hacia un estilo de crecimiento inclusivo y sustentable, reduciendo las desigualdades en el sector al impulsar el desarrollo de la pequeña y mediana agricultura.

“Es por ello que la producción de alimentos debe considerar tanto desafíos en salud pública como desafíos comerciales. El estudio de nuevas formulaciones y dietas orientadas a las enfermedades de transmisión alimentaria, sedentarismo y obesidad, alergias alimentarias y enfermedades crónicas no transmisibles, representan una oportunidad para el sector agroalimentario en el campo del diseño de nuevos alimentos, que permitan enfrentar estos problemas”, señala.
El eje apunta al desarrollo de materias primas inocuas, especializadas y diferenciadas para la generación de alimentos saludables, con valor agregado (ingredientes funcionales, nutrientes personalizados y otros), a través del mejoramiento genético, producción limpia, tecnologías de postcosecha y de trazabilidad del producto.
Como un instrumento que sentará las bases para una nueva industria chilena de ingredientes funcionales y aditivos especializados, define el Ministro de Agricultura, Carlos Furche, los “Polos Territoriales de Desarrollo Estratégico” creados a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y financiado gracias al Fondo de Inversión Estratégica (FIE) del Ministerio de Economía.

La iniciativa que fue lanzada en noviembre pasado “es producto de un esfuerzo público-privado que generará un modelo de encadenamiento inédito, permitiendo aprovechar el gran potencial que posee Chile en la provisión de materias primas de origen agrario, agroalimentario y forestal”, destacó Furche.

Los cinco polos territoriales que abarcan 8 regiones del país, que van desde Valparaíso a Los Lagos, y se espera que su funcionamiento impacte a cerca de 10 mil agricultores.

Polos Territoriales de Desarrollo Estratégico

“Cada polo será un espacio de articulación entre empresas, entidades tecnológicas, agricultores, asociaciones y organizaciones productivas, con la capacidad de sumar a actores internacionales a través de alianzas estratégicas”, explica María José Etchegaray, directora ejecutiva de FIA.

El objetivo es que se conviertan en verdaderos motores capaces de dinamizar las economías locales, a través de la generación de redes de cooperación, articulación y encadenamientos productivos.

También explica que, desde el punto de vista de la innovación, este programa piloto busca sentar un precedente en la historia del agro chileno: "apostar por los ingredientes funcionales es una decisión que tomamos sumando las experiencias y conocimientos adquiridos en los 21 años de experiencia que suma nuestra fundación promoviendo procesos de innovación en el agro. Intentamos siempre mirar un paso más allá y creemos que la agregación de valor por medio de la tecnología es el camino correcto", finalizó.

Polo Granos Ancestrales, gestionado por Orafti, abarcando un territorio que va desde la región Metropolitana a la región de La Araucanía. Su producción se basará en quínoa y alforfón, dando origen a un portafolio de productos que incluye harinas, concentrados y mezclas funcionales.

Polo Cultivos de O´Higgins y El Maule, gestionado por el Centro de Estudios en Alimentos Procesados. Su producción se basará en quínoa, maqui, olivo y tomate, dando origen a un portafolio de productos que incluye saponina, antioxidantes, licopeno e hidroxitirosol.

Polo Legumbres, gestionado por la Pontificia Universidad Católica, abarcando desde la región de Valparaíso a la región del Biobío. Diversas leguminosas darán origen a un portafolio de productos que incluye fibras, proteínas, almidones y germinados.

Polo Pigmentos Naturales y Antioxidantes, gestionado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), abarcando desde la región de Valparaíso a la región de Los Lagos. Su producción se basará en papas moradas, zanahoria morada, camote y calafate, dando origen a un portafolio de productos que incluye colorantes y antioxidantes.

Polo Pecuario, gestionado por Ecoterra, abarcando un territorio que va desde la región Metropolitana a la región del Maule. Su producción se basará en leche de cabra y huevo, dando origen a un portafolio de productos que incluye péptidos y caseínas, entre otros.

Según estiman desde el Minagri, este ambicioso plan comenzó a gestarse hace dos años, cuando FIA, a través de la Subsecretaría de Agricultura, decidió presentar el instrumento al FIE, postulación que se enmarcó en el Programa Transforma Alimentos de Corfo, del cual la FIA es miembro activo.

La agencia del Minagri llevaba 5 años ejecutando el Programa de Innovación en Alimentos Más Saludables (PIA+S) y en el marco de este trabajo había identificado con nitidez la oportunidad de Chile de desarrollar una industria de ingredientes funcionales y aditivos especializados.

“Por la riqueza y variedad de sus climas, de suelo y de materia prima, nos resultaba evidente que Chile era uno de los países con potencial para producirlos —relata María José Etchegaray– y sentíamos que la alta demanda por estos productos constituía una oportunidad única que el país no podía dejar pasar. Por eso, decidimos dar un paso más y diseñar un instrumento capaz de articular y generar sinergias entre los diversos actores vinculados a este tema de manera de aprovechar esta oportunidad, agregando valor a nuestro sector”.

En enero de este año FIA abrió la convocatoria que asignará recursos por un total de $3.600 millones en un lapso de tres años. Cada polo deberá constituirse a partir de un portafolio que identifique las distintas materias primas agrarias que puedan ser producidas y transformadas en un sector determinado del país.

Agregando valor

Para María Soledad Hidalgo, jefa de Desarrollo Estratégico de la FIA, en un plazo de 10 años necesitamos duplicar el monto de exportaciones en la industria alimentaria pero suelo arable nos queda poco. La alternativa entonces es darle valor a nuestras materias primas de origen agrícola, pecuario y forestal, para lo cual hay que diversificar la producción y que ésta sea más sofisticada.

“Los ingredientes funcionales son compuestos que al ser añadidos a un alimento, le otorgan propiedades beneficiosas para la salud. Por ejemplo, fibra que ayuda a la digestión, Omega 3 para mejorar la función cerebral, antioxidantes para reducir los radicales libres y elriesgo de cáncer, entre otros”, sostiene.

Por su parte, los aditivos especializados – agrega – entregan un beneficio tecnológico al proceso productivo de los alimentos, con lo cual se podrá apuntar a mercados internacionales de alimentos saludables, nutracéuticos, alimentos para deportistas y productos para personas con necesidades específicas de suplementación.

Colorantes naturales

Para María Teresa Pino, coordinadora nacional del Programa Alimentos de INIA, el mercado de los colorantes naturales está registrando un alza importante para el período 2016-2022. Y si bien el mercado europeo es el principal consumidor de colorantes naturales del mundo, se proyecta que la preferencia por este tipo de colorantes se mantendrá respecto a los colorantes sintéticos, pero en los países del Asia Pacífico su demanda crecerá significativamente.

“Esta tendencia global se explica en parte porque los consumidores, además de tener más acceso a información, también les preocupa lo que consumen, mostrando una marcada preferencia por alimentos más sanos y naturales”, expresa.

Hoy día, añade la profesional, una parte importante de la población tiene ciertas nociones sobre las asociaciones de los colorantes artificiales con problemas de salud, como alergias, irritabilidad y déficit atencional entre otros, por lo que la percepción pública de los colorantes sintéticos es cada vez más negativa y surge la necesidad reemplazarlos.

Además, los colorantes naturales de ser inocuos contienen metabolitos que aportan beneficios a la salud. “Por ejemplo, los colores desde el rojo intenso, al morado y azul provenientes de frutos o raíces, son antocianinas y flavonoides, las cuales son conocidas por su alta capacidad antioxidante. Los colores naturales del amarillo al naranjo y al rojo son del grupo de los carotenoides también conocidos por sus beneficios en la salud”, cuenta.

Es importante destacar que el crecimiento del mercado de los colorantes naturales no sólo se explica por la preferencia de los consumidores, sino también por el avance en las tecnologías de extracción del color desde materias primas naturales, lo cual ha permitido obtener colorantes naturales a menor costo y más estable a la luz, temperatura y pH.

Ante este escenario, Chile tiene ventajas comparativas para proyectarse como un productor de materias primas para la extracción de colorantes y también como productor de colorantes naturales. La capacidad empresarial de nuestro país, tanto del sector agrícola como de la industria, dan cierta garantía que podría enfrentarse con éxito. Asimismo, la diversidad climática permitirá cultivar especies con alto potencial, como por ejemplo zanahoria morada, papas de pulpa de color, y algunos frutales incluyendo la uva tintorera y frutales nativos, entre otros.

No obstante, reconoce la existencia de algunas brechas y que se relacionan a una actividad incipiente pero prometedora en la agricultura: la vinculación de la cadena de valor, desde las empresas proveedoras de semillas o material de propagación, productores, empresas extractoras y comercializadoras es fundamental. Así también, la formación de capacidades y capacitación a los agricultores es esencial e importante, como a su vez la alimentación saludable se transforme no sólo en una tendencia, sino en un estilo de vida.

¿QUÉ TAN OBESOS?
El 30 por ciento de la población adulta en Chile sufre de obesidad, una de las tasas más altas de la región. Los niveles de obesidad en mujeres chilenas mayores de 18 años alcanzan el 32,8 por ciento, siendo el primer país de Sudamérica; mientras que en el caso de los hombres, la cifra asciende a 24,8 por ciento de la población, después de Argentina que tiene una tasa de obesidad del 26,7 %.
En cuanto a los niveles de sobrepeso y obesidad en adultos mayores 18 años, el 64,7 por ciento de los hombres chilenos vive con sobrepeso y en el caso de las mujeres esta condición alcanza el 63,1 por ciento.
Chile está dentro de los países con mayores tasas de sobrepeso infantil de la región con un 9,3 por ciento, superando el promedio de América Latina y el Caribe de 7 por ciento de la población menores de cinco años.

LOS ALIMENTOS PROCESADOS
Los alimentos procesados son aquellos con formulaciones industriales elaboradas a partir de sustancias derivadas de los alimentos u otras fuentes orgánicas.
Entre los procesos para su elaboración se cuentan la hidrogenación, la hidrolización, la modificación de la forma, el pre procesamiento mediante fritura, horneado, etc. y que, por lo común, contienen pocos o ningún alimento entero. Los productos ultraprocesados vienen envasados y son duraderos, prácticos y accesibles en la mayor parte de los mercados.

¿QUÉ ES UN INGREDIENTE FUNCIONAL?
Un ingrediente funcional es un componente activo presente en cualquier materia prima agrícola (fruta, hortaliza, cereal, leguminosa, etc.), que gracias a la tecnología puede ser extraído e incorporado a otros alimentos otorgándoles propiedades benéficas sobre la salud de las personas, previniendo o reduciendo el riesgo de enfermedades.
Por su parte, los aditivos especializados son productos como colorantes, preservantes o espesantes que pueden ser extraídos de materias primas vegetales y constituyen una potente alternativa para reemplazar ingredientes químicos que han sido cuestionados por sus efectos nocivos sobre la salud.

DATOS CONTEXTUALES

23% de las exportaciones del país son productos comestibles.

319 mil de las empresas chilenas (31%) son del rubro alimentario, de las cuales sólo 19 son exportadoras o productoras de ingredientes funcionales.

El sector agrícola genera
2 millones de empleos y exporta
US$18 mil millones
al año.

El Minagri, a través de esta iniciativa y otras, como el programa Transforma Alimentos de Corfo, espera llegar a US$32 mil millones en 2025.





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