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TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA: EL DESAFÍO DE LA ADOPCIÓN DEL CONOCIMIENTO

TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA: EL DESAFÍO DE LA ADOPCIÓN DEL CONOCIMIENTO

No hay duda que la tecnología y la innovación carece de valor si ésta no llega ni es adoptada por los productores primarios. Es más, dichos conceptos son fundamentales cuando se tiene la certeza que sólo éstos podrían garantizar un camino expedito para que dentro de una década el sector agroalimentario se transforme en nuestra principal actividad económica, arrebatándole el protagonismo histórico que ha tenido la minería con la producción de cobre como principal fuente de ingresos para el país.

En efecto. Nuestro país ha dado muestras claras de una posición relevante como productor líder de alimentos del hemisferio sur. Según expone Luis Schmidt, presidente de FEDEFRUTA, institución gremial que representa desde 1985 los intereses de los productores y reúne a más de mil productores y a 23 asociaciones regionales, colaborando en el mejoramiento de sus condiciones de competitividad y desarrollo y, a su vez, participando activamente en la generación de políticas públicas que apunten a ese objetivo.

“La transferencia tecnológica ha sido la responsable del desarrollo que ha alcanzado nuestro sector en los últimos 30 años. Desde 1987 a la fecha hemos duplicado nuestra superficie frutícola, pasando de 151.190 ha a 309.528 ha en 2016, lo que nos lleva a ser el mayor abastecedor de alimentos del mundo en contraestación y con una condición de isla fitosanitaria especial que se traduce en una barrera natural, con una menor incidencia de plagas y enfermedades, a lo que se suman un conjunto de buenas prácticas agrícolas, obteniendo productos más sanos y naturales”, plantea.

Pero la adscripción a la TT no sería posible sin la toma de decisión por parte del agricultor, lo que implica un proceso de aprendizaje constante, un ejercicio permanente de prueba y error, promoviendo con ello un cambio de actitud mediante la adquisición de conocimientos, los que si bien hoy día abundan deben ser también cada vez más específicos.

Los primeros pasos

Aquellos primeros esfuerzos se remontan a la década de los 80, cuando el entonces Ministro de Agricultura, Jorge Prado Aránguiz, asumió el desafío de implementar en nuestro país la obra de los CETA o Centros de Estudios Técnico Agrícola, que gozaron de gran éxito en el viejo continente, más puntualmente en Francia.

Así lo recuerda Andrés Bravo, actual presidente de la Fundación GTT, quien agrega que “en sus inicios en nuestro país los GTT fueron respaldados por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, el cual los organizó, enseñó, entregó la metodología y el apoyo de los centros regionales, trabajando bajo su alero durante ocho años”.

El INIA, tomando como base experiencias de sistemas de transferencia tecnológica gestó un programa basado en una metodología de trabajo grupal cuyo objetivo era incorporar y transmitir mayores conocimientos a los agricultores y, a la vez, lograr una real vinculación entre ellos y las fuentes generadoras de tecnologías.

Los profesionales del INIA asumieron el rol de organizar y, posteriormente coordinar grupos de agricultores con similares sistemas productivos y que estuviesen ubicados en zonas agroecológicamente homogéneas. La clave de este esquema grupal se centraba en que cada integrante debía poner, de forma rotativa y mensual, su predio y experiencia a disposición del grupo.

La innovación

Más recientemente, y a partir de la necesidad de generar una transformación productiva a la economía nacional, el Estado a través de los diferentes gobiernos ha lanzado una estrategia de crecimiento que asigna un rol importante a la innovación.

Desde el año 2005, con la creación en el Ministerio de Economía del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), cuyo financiamiento se hizo posible gracias a los mayores retornos resultantes de un royalty a la minería, se logró aumentar significativamente la inversión en Innovación, a una tasa anual de 24%, desde US$240 millones el año 2005 a US$530 millones el 2009 (valor del dólar al 2009).

Junto con aumentar los recursos dedicados a la innovación, el Estado también ha llevado adelante una serie de iniciativas institucionales tales como la creación de un Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC), la que tiene una amplia participación social; cumple un papel de asesor del Ejecutivo y es también responsable de proponer una estrategia nacional de innovación. Para asegurar la implementación de esta estrategia, el Estado también ha creado un Comité de Ministros para la Innovación (CMI).

Sin embargo, a fines de 2017 se dio amplia cobertura a cifras estadísticas que aparentemente no nos dejan en buen pie. Según informes de la OCDE, nuestro país tiene como talón de Aquiles al sector privado porque – según sostiene dicho informe – los principales impulsores de inversión en I+D en los países OCDE no son ni la Academia ni el Estado, sino las empresas, negocios e industrias privadas. Ellas contribuyen a las actividades de investigación con recursos que ascienden, en promedio, a un 1,48% del PIB, más del doble que el promedio de la inversión pública.

Cabe preguntarse qué acciones siguen por ejemplo instituciones como FEDEFRUTA, ASOEX, el Consorcio Lechero, CorpCarne, entre muchos otros, incluyendo incluso a la propia industria procesadora de alimentos. Según datos de la CORFO, a través de la Novena Encuesta de Innovación del Ministerio de Economía, la Agricultura, Ganadería y Silvicultura es el séptimo sector o actividad económica que más innova.

A nivel sectorial, los que poseen una mayor tasa de innovación son la Minería, Manufactura y servicios financieros, con tasas de 30%, 29,1% y 23,9% respectivamente. Por el contrario, los resultados más bajos se observan en los sectores Hoteles y restaurantes (11,2%), Electricidad, gas y agua (8,2%) y Transporte, almacenamiento y telecomunicaciones (6,9%) (Abril 2016, Ministerio de Economía, Fomento y Turismo).

Pero pese a su relevancia dentro de la economía nacional, el sector agrícola no lidera en el ámbito de la innovación. No obstante, el sector frutícola lidera la inversión en innovación agroalimentaria, obteniendo el 35% del presupuesto que maneja la CORFO, cifra que equivale a $ 29.876 millones, de los cuales $ 10.335 millones se destinan a fruticultura de exportación.

Pero por qué innovar?. Obviamente para ser más productivos y competitivos. Así lo expone Iván Vera, fundador de Innspiral, aceleradora y consultora de innovación corporativa, quien sostiene que las grandes transformaciones económicas de nuestro país han acontecido durante los últimos 40 años. “Las reformas macroeconómicas implementadas después de 1974 jugaron un rol importante en establecer el escenario para los cambios que ocurrieron en el sector”, señala.

“Como es sabido, estas reformas permitieron la eliminación de restricciones cuantitativas a las importaciones, la rebaja de las tarifas de importación y un mercado laboral rural más competitivo. Estas reformas, asociadas con una serie de ventajas naturales, como por ejemplo, un clima adecuado, producción en contra-estación respecto del hemisferio norte, y un bajo costo de la mano de obra, resultaron en un aumento colosal de las exportaciones de fruta”, agrega.

Gran parte del aumento de la producción de fruta ocurrió en zonas de riego, desplazando a la agricultura tradicional hacia zonas de secano, como por ejemplo los cereales (con la excepción del maíz), leguminosas de grano, praderas y la producción animal. Estos cambios agroecológicos han sido pronunciados y continúan ocurriendo, confiriendo a la agricultura chilena una marcada especialización regional. Así, por ejemplo, la producción de fruta domina en la zona centronorte y centro del país, mientras los cereales, papas, carne y leche se concentran en las zonas principalmente regadas por las lluvias en el sur del país.

Ha habido también cambios significativos en la denominada agricultura tradicional, con aumentos en la productividad de los principales cultivos y la horticultura, así como también en la producción ganadera aunque también es cierta la fuerte disminución de la masa ganadera nacional.

Estos últimos sub-sectores tienen mucha importancia regional, constituyendo la base productiva para el desarrollo local, y la principal fuente de alimentos nutritivos y saludables para el consumo doméstico. Así lo demuestra un estudio elaborado por Aproleche Osorno, que arrojó como principal resultado que la actividad lechera es la principal actividad económica de las regiones de Los Ríos y Los Lagos.

De acuerdo a lo expresado por Germán Wielandt, gerente de AGREORIEGO, la transferencia tecnológica debe ir acompañada de una asesoría permanente departe de los entes o personas transferencistas.

“En nuestro caso para asegurarnos que exista un correcto uso de la tecnología que vamos a implementar realizamos una serie de actividades, entre las que se cuentan la entrega formal de los equipos, capacitación requerida a los operarios (check list) y reuniones técnicas y prácticas entre productores a fines, tal cual lo hacen los GTT, donde se comparten experiencias y resultados. Junto a ello hacemos giras técnicas al extranjero con objetivos específicos que salen de los mismos clientes y así visitar determinadas tecnologías. También hacemos charlas y seminarios puertas abiertas con temáticas y respaldos que muestran los beneficios de la tecnificación en riego y los requisitos técnicos y/o legales para acceder a ella”, sostiene.

Pero eso no es todo, junto a la realización de visitas preventivas de postventa para asegurarse que los equipos funcionen de manera correcta, realizan apoyo a los mandos medios y a los futuros operarios que hoy día forman parte de losestablecimientos educacionales de la red SNA Educa. “La idea es contribuir a formar técnicos profesionales avanzados en materia de riego, aportando con tecnologías que más se están usando hoy día en la actividad agropecuaria”, agrega Wielandt.

Uno de los sectores que destaca el ejecutivo es el sector lechero, donde también tienen vínculos cercanos. “No es un secreto que los márgenes o utilidades en el negocio lechero son cada vez más estrechos. El productor difícilmente influye en el precio. Sin embargo, tiene muchas herramientas para mejorar su productividad y una de ellas es mejorando el aumento de producción de materia seca por ha a través del riego. Datos de los propios productores indican que quienes invirtieron en riego la última temporada tuvieron un aumento de la producción de hasta un 70%. Esos casos de éxito los estamos transfiriendo y reflejan que son maneras de enfrentar estos períodos de depresión de precios”.

El mundo frutícola es tal vez el sector más robusto en este ámbito. Según datos que maneja el ejecutivo, hoy día en nuestro país existen aproximadamente 1.100.000 ha bajo riego, de las cuales 580 mil son con riego tecnificado.

“El impacto que hemos logrado en fruticultura con riego por goteo en la zona central y centrosur ha sido notable. Ahora bien, en la zona sur hemos trabajado con productores ligados a la producción de papas, promoviendo el uso de carretes, pivotes y cintas. A esto hemos sumado giras para conocer equipos de inyección de químicos, es decir, no sólo de aplicaciones de fertilizantes (vía fertiriego), apoyando su implementación en Chile, es decir, estamos integrando todos los requerimientos de los agricultores con los distribuidores de los equipos y los proveedores de los químicos. Debemos entender que las tecnologías no son islas. Por el contrario, el productor debe entender donde están los puntos de inflexión para la rentabilidad de su cultivo”, sostiene.

Cabe consignar que hoy día la TT va más allá del aumento de la productividad y rentabilidad de los cultivos. Programas especiales de transferencia tecnológica buscan también implementar sitios demostrativos con unidades productivas modelo, las cuales aplican tecnologías ancestrales y nuevos procesos de adaptación al cambio climático, en todo tipo de cultivos, ya que hoy más que nunca se hace imperiosa la necesidad de un uso adecuado de recursos tan escasos como agua, bosque, suelos y biodiversidad.

Por Guillermo Rojas Fioratti
Periodista
grojas@campoytecnologia.cl





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