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INIA: APOSTANDO POR LA ROBÓTICA

INIA: APOSTANDO POR LA ROBÓTICA

Ya no es ciencia ficción. Stanley Best, Director Nacional del Programa de Agricultura de Precisión de INIA Quilamapu, junto a investigadores de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), desarrollaron una mano robótica que permite cosechar frutos, como por ejemplo manzanas y uva vinífera, en el momento óptimo de madurez. Esta invención está en proceso de protección mediante patente en varios países, incluyendo Chile, y presenta variados alcances, entre los que destaca una posible respuesta a la creciente escasez de mano de obra para las labores de cosecha agrícola.

“Además de cortar la fruta sin magullarla, el sistema permite ‘ver’ los niveles de madurez y calidad requeridos, así como detectar algún daño existente. Esto es lo que lo diferencia de otros sistemas de cosecha mecanizada que no logran discriminar el estado del fruto”, indica Best.

La iniciativa ha requerido la colaboración de equipos interdisciplinarios en Bélgica y Chile, que han participado midiendo las mismas experiencias en sus respectivos meses de cosecha (hemisferios norte y sur); para poder contrastar y/o complementar la información.

Características del brazo robótico

“El equipo consiste en una plataforma inteligente con sensores, con una parte mecánica que consta de un brazo y un manipulador. Así el robot es capaz de ubicarse frente a una planta y realizar el movimiento de un cosechador, pero sabiendo a través de los sensores qué fruta está en condiciones de ser cortada y cuál no; discriminando en términos de madurez y calidad; lo que es una de las funciones más importantes de este robot”, señala Best.

El investigador agrega que el movimiento del cosechador “es un movimiento rotario muy simple, pero que requirió del análisis de muchos videos, para poder ser replicadopor una máquina. Para ello, tuvimos que esquematizar, simplificar y modelarlos movimientos, por medio deun software”.

El brazo robótico está en su última fase, orientada al desarrollo dela velocidad de sus movimientos, paratransformarse en una opción de servicio en los campos en un plazono superior a cinco años. Y para bajar suprecio, lo que debiese suceder enno más de diez, calcula optimista Best.

Una máquina de estas características podría tener fuertes aplicaciones, ya que al igual que en Europa, en Chile hay una creciente necesidad de mano de obra. “La idea es sacar un prototipo que pueda ser ensamblado hacia un uso comercial y ya hay empresas que se han hecho parte de esta iniciativa”, señala.

Lechería robótica

En octubre de 2017, en INIA Remehue (Osorno) se colocó la primera piedra de una lechería robótica, que promoverá que las vacas se acerquen voluntariamente a la máquina para ser ordeñadas, sin traumas. ¿Cómo así? El investigador y actual director de este centro regional, Sergio Iraira, explica que, si un terreno es dividido en sub áreas, el robot ubicado en un punto fijoiniciaráel proceso de ordeña de manera uniforme, contando con la “colaboración” del animal, el que se verá incentivado a pasar por el lugar donde está el robot tanto por la comida como porque es su únicaforma de acceder al otro lado del predio.

“La vaca querrá pasar por donde está el robot para seguir pastando en la siguiente zona. Al atravesar la ‘aduana’, el robot la ordeña. Terminado el proceso, el robot avisa a un portero automático que procede abrir la puerta y así el animal pasa a pastar a la siguiente zona. De esta forma, la vaca no se estresa como con el llamado ‘arreo’ y aumenta su productividad. Además, el proceso de extracción de leche (o ‘despunte’) es parejo, uniforme y no varía como puede suceder con la labor de un ordeñador; y permite detectar la leche en mal estado (por alguna enfermedad, como mastitis), con las consecuentes pérdidas”, agrega.

Iraira destaca también el ahorro de personal que implica este sistema, en medio de la creciente escasez de mano de obra para labores agrícolas.

Esta tecnología, de acuerdo al investigador del INIA, sólo está disponible en tres grandes centros productores en Chile. El desafío es masificarla, por ejemplo, en cooperativas de pequeños productores y motivar a esta industria a atreverse con soluciones innovadoras que, como vemos, ya no son mera ciencia ficción sino un avance en el más puro estilo “agro hightech”.





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